Más de 3000 académicos, Ex-directivos-as y lideres sociales y trabajadores de salud decimos #SIReformaSalud del Gobierno del Cambio

Señor
Gustavo Petro Urrego
Presidente de la República
Casa de Nariño
La ciudad
Estimado señor Presidente.

Señor

Gustavo Petro Urrego

Presidente de la República

Casa de Nariño

La ciudad

Estimado señor Presidente.

Las y los abajo firmantes consideramos que hoy es un momento histórico para la nación y que es la oportunidad para avanzar en cambios sustanciales, en cambios de fondo, que preserven y potencien la vida y la salud de los y las colombianas.

Las y los firmantes de esta carta somos académicas/os, intelectuales y profesionales de las ciencias de la salud y de otras ciencias, líderes sociales y políticos, varias/os con experiencia en labores gerenciales y de conducción de instituciones públicas y privadas de salud, como de lucha por el derecho fundamental a la salud, que durante décadas hemos trabajado desde las aulas de clase, los centros de salud, los hospitales o desde espacios sociales, gremiales y comunitarios, abordando problemas de salud de las comunidades y educando para poder enfrentarlos de la mejor manera. Nos reconocemos como parte del pueblo, ciudadanas/os titulares de derechos, forjadas/os como activistas por el derecho a la salud en Colombia.

A través de esta misiva queremos solicitarle se mantenga y profundice la propuesta de reforma de salud, en el marco del conjunto de propuestas de reformas que hoy cursan en el Congreso de la República y las otras previstas para este periodo de gobierno nacional.

Creemos que las propuestas de reformas buscan cumplir con lo pactado en el acuerdo constitucional del 91 y con la de salud en particular, con lo estipulado en la Ley Estatutaria para que realmente se garantice el derecho a la salud. Consideramos que el retorno del manejo de los recursos y de la acción del Estado es fundamental para la garantía de los derechos, como bien la historia lo ha mostrado, con la vivencia de periodos en que se tuvieron las mejores condiciones de bienestar para las poblaciones de muchos países del mundo. No creemos que, en este momento histórico, como se plantea, el papel del Estado sea solamente de regulador de la acción de actores de mercado.

La historia ha demostrado que la labor estatal puede ser eficiente, eficaz y trasparente. No es cierto que lo público sea sinónimo de corrupción y que lo privado sea sinónimo de probidad, como bien lo demuestra la perdida ingente de millonarios recursos del sistema de salud en estos 30 años de su implementación. Este asunto alienta que la propuesta que Usted hizo, señor presidente, de una comisión de la verdad de los usos de los recursos públicos de la salud se haga una realidad.

Sin duda, nos distanciamos de quienes en días anteriores le han solicitado que retire la iniciativa de reforma a la salud, aduciendo un conjunto de argumentos, a los cuales este otro grupo de expertas/os, académicas/os, intelectuales y profesionales respondemos, también desde nuestra experiencia de vida dedicados a aportar en los asuntos de salud del país.

La propuesta de reforma a la salud recoge un acumulado de años alrededor de las diversas expresiones de la movilización social en salud y de las demandas sociales, ciudadanas y de los sectores laborales, que quedaron consignadas en la propuesta programática de Gobierno del Pacto Histórico y que luego se tradujeron en un proyecto de ley. En esta perspectiva, este proceso ha sido ampliamente participativo al recoger aspiraciones ciudadanas discutidas y elaboradas en cientos de asambleas locales, foros académicos, talleres comunitarios, encuentros y congresos nacionales, por mencionar algunos, con amplia participación de usuarias/os, pacientes, trabajadores/as, académicas/os y estudiantes del sector salud, profesionales y trabajadoras/es del sector, entre otros.

Claro, desde el punto de vista de quienes están acostumbrados a tomar decisiones en este país, y que en general suelen contar solo con las fracciones de la sociedad que tienen poder económico y político, el que ellos no se sientan participes, ni mucho menos recogidos en este ideario de la reforma, no implica que este proceso no haya sido ampliamente participativo. Olvidan que el proceso de reforma que llevó a la Ley 100 no tuvo mayor participación ciudadana y social.

Se plantea que no es clara la transición y bajo este argumento establecen que sería un gran peligro la reforma. La propuesta de reforma habla de una transición de dos años, tanto para el proceso de estructuración de la red de Atención Primaria en Salud (APS), teniendo como base los centros de atención primaria en salud (CAPS), como para el paso de las EPS a gestoras de salud y vida. Pero nos preguntamos a la vez: ¿es que la transición de la Ley 100 fue clara?; ¿cuántas EPS existían recién creada la Ley 100?; ¿no se requirió de varios años para su creación y para construir capacidades de acuerdo a sus funciones? No obstante, a esta reforma sí se le demanda total precisión en la transición y tiempos cortos.

La propuesta de reforma, al indicar que el manejo de los dineros del sistema será público, lo hace sobre la base de una institución que ya está creada y tiene un desarrollo adecuado, la ADRES; por lo tanto, ahí no se está improvisando, ni se está haciendo un salto al vacío, pues ya se comporta como pagador único.

Decir que establecer la reforma es retroceder en derechos y en especial de la libre elección, es una narrativa que no alude a la realidad que vive cotidianamente la gente: ¿cuántas personas realmente pueden definir qué institución lo atiende?; ¿quiénes realmente pueden definir que médico/a lo atiende?; ¿cuántas personas dejan de acudir a las citas porque se prestan muy lejos de donde se vive y le acarrean costos de transporte? En cada cita, atiende un nuevo profesional de la salud; seguir con el mismo es una lotería, y todo es como si comenzara de cero. No se cumplen los principios fundamentales del derecho a la atención en salud, como la integralidad, la continuidad, la longitudinalidad, ni el vínculo, que permiten el seguimiento de los distintos problemas de salud de un paciente por el/a mismo/a profesional de la salud.

Lo fundamental en la atención en la salud no es la libre escogencia; ese es un principio de mercado, no de los derechos sociales. Lo fundamental es que se tenga acceso a los servicios cerca de donde se vive o se trabaja, y que haya un equipo profesional que lo conozca, lo atienda permanentemente y dé cuenta de sus dinámicas de salud durante su vida. Y hacia allá es que apunta la reforma con el nuevo modelo de salud territorializado, de base preventiva, promocional y predictiva.

Que se pierde la portabilidad. Otra narrativa que no da cuenta real de lo que sucede. ¿Cuántos, con el actual sistema, estando en territorios distintos, temporal o definitivamente, deben vivir itinerarios burocráticos para que sean atendidos? La propuesta de reforma permite que una persona sea atendida en cualquier centro de atención primaria dependiendo de dónde se encuentre. ¿De dónde sacan que eso no será posible y que esto solo lo puede garantizar un aseguramiento o una EPS?

Por otro lado, la propuesta de reforma deja de ahondar inequidades entre regímenes contributivo y subsidiado, y entre planes de beneficio diferenciados. La ley estatutaria eliminó el plan de beneficios explícito y solo acepta las exclusiones explícitas establecidas por el mecanismo definido. En este sentido, más que los usuarios pierdan un plan de beneficios en salud, se amplían los beneficios de acuerdo con las necesidades, al terminar con la lógica del costo/beneficio, propia del aseguramiento privado.

claro que la acción de tutela, que es uno de las grandes conquistas de la Constitución del 91, se mantiene, y serán las instituciones de salud, junto al Estado, las que tendrán que dar garantía del derecho a la salud a la ciudadanía que haga uso de este recurso jurídico.

Hablan de que la reforma conllevará riesgos fiscales, bajo el argumento de que la demanda de servicios se verá desbocada. ¿O sea que la fórmula es seguir contendido la atención, como lo hacen hoy las EPS y que, de paso, las beneficia económicamente al no tener que hacer uso de la UPC? Por el contrario, tal como lo demuestran experiencias internacionales de sistema de salud de base pública con modelos de APS, en tanto se trabaja en la promoción y la prevención, se evita que la salud se deteriore y se aminoran los costos de la atención.

Quienes firmamos, expertas/os del campo de la salud, consideramos que la reforma propuesta de salud no compromete el camino recorrido en el sistema de salud colombiano, porque reconoce sus aportes, pero también sus profundos problemas. En ese sentido, construye sobre lo construido, pero también busca reconstruir sobre lo destruido, asunto que no aparece en la narrativa de quienes piden archivo de la reforma. ¿Es que acaso no se destruyó la red pública hospitalaria y por eso es necesario reconstruirla? ¿Es que acaso no se destruyeron las capacidades en salud pública que tenían los entes territoriales y deben ser reconstruidas? ¿Es que acaso no se eliminaron figuras en salud importantes en las comunidades, que deben ser reconstruidas como en el caso de los y las promotoras de salud?

Como expertas y expertos del campo de la salud consideramos que la propuesta de reforma a la salud debe mantenerse y profundizarse, para conseguir un uso adecuado de los recursos públicos de la salud; para establecer un sistema de salud territorializado centrado en la promoción, prevención y atención integral y oportuna, que aporte a afectar las determinaciones sociales de la salud; para contar con un sistema de información integral que dé cuenta del uso de los recursos del sistema y de las realidades de salud de las personas y los grupos sociales para orientar las intervenciones territoriales de salud, y que sea público para que se desarrollen adecuados de procesos de vigilancia y control social; para que se dignifique la labor de los profesionales y trabajadoras/es del sector salud y para que se den reales procesos de participación de abajo hacia arriba donde la ciudadanía y las comunidades intervengan realmente en la decisiones importantes que atañen con su salud.

Estamos seguros, señor presidente, que aprobar e implementar la reforma al sistema de salud será un paso firme en la construcción de la Paz Total que usted propone y el país necesita

Del señor Presidente, con respeto y compromiso con el derecho fundamental a la salud, Firmamos a continuación:

Carta-Academicos-exdirectivos-y-lideres-sociales-en-salud.-SIReformaSalud-del-Gobierno-del-Cambio-Para-La-Vida

#SIReformaSalud